Mientras la lucha libre vive un nuevo auge mediático y comercial en México, cientos de luchadores independientes enfrentan condiciones laborales precarias, lesiones constantes y un futuro incierto fuera del reflector
por Daniel Flores |Imagen Arte: Minoz| Reporte Indigo| 20 de Diciembre de 2025 00:42 hs. La lucha libre atraviesa un resurgimiento a nivel nacional. La incorporación de nuevas figuras, así como la incursión de empresas estadounidenses en el mercado local, ha generado un boom en este deporte que, si bien se ha mantenido vigente a lo largo de los años, hoy ha logrado atraer a nuevos segmentos de la población.
Aunque detrás del espectáculo y las grandes carteleras, existe una realidad menos visible.
A diferencia de los luchadores profesionales que regularmente cuentan con contratos, atención médica y proyección internacional, los luchadores independientes sobreviven entre lesiones, salarios insuficientes y precariedad.
En entrevista por separado con la Unidad de Investigación de Reporte Índigo, una docena de luchadores independientes dieron a conocer sus testimonios de cómo se arriesgan en cada función, acumulan golpes y hasta postergan cirugías a causa de lesiones múltiples.
Uno de ellos es As Dorado Junior, quien lleva alrededor de 12 años en la lucha libre independiente. Desde un gimnasio al norte de la capital mexicana sostiene que nunca logró dedicarse de lleno a este deporte, ya que tenía un trabajo fijo; por ello, combinaba entrenamientos, funciones esporádicas y un empleo fuera del ring para subsistir.
As Dorado Junior. 12 años de experiencia en la lucha independiente.
“Nunca me dediqué completamente. Tengo un trabajo y muchas veces fue muy difícil combinar los tiempos o las salidas. A esto se le sumó pagos bajos y algunas lesiones”, explicó.
Agregó que las lesiones son el pan de cada día. En su caso, una falla en el ring durante una función le provocó una lesión en la rodilla. “El ring estaba en mal estado y, en un brinco, la rodilla se me fue hacia atrás”.
Como ocurre con muchos luchadores independientes, la atención médica no fue inmediata y mucho menos fue gratuita.
“Muchas veces no te atiendes al momento de tener una lesión, te echas la pomadita y con el tiempo los dolores te cobran factura”.
Flaman y Divagante, también luchadores independientes, confirmaron que existe un resurgimiento de la lucha libre a nivel nacional, lo que ha abierto nuevas puertas para seguir practicando esta disciplina en distintas arenas del país.
Divagante y Flaman. Ambos luchadores independientes.
Flaman detalla que las lesiones lo han mermado físicamente, aunque sigue entrenando constantemente.
Mientras que Súper Bólido Junior, con 25 años de trayectoria en la lucha libre sostiene que este deporte demanda tiempo y esfuerzo. “Muchas veces tienes que sacrificar tiempo con la familia y dinero para costear tus gastos”.
Los gladiadores independientes se suben al ring por pasión.
“Entre más luchas más riesgo tienes, aunque he respetado todos mis procesos y he tratado siempre de caer bien y ser muy constante. Gracias a eso no he tenido lesiones graves”, detalla.
Metaa Verso, más joven, asegura que un luchador es como una esponja, “absorbe lo bueno y lo malo”, por lo que debe practicarse esta disciplina con mucha responsabilidad y profesionalismo.
“No estoy aquí por necesidad económica”
Para Canek —una leyenda de la lucha libre mexicana— esta actividad siempre ha gozado de buena fama entre el público mexicano, por lo que no coincide con la idea de que exista un “resurgimiento”, sino que para él, este fenómeno se debe a los diferentes tipos de lucha que se han presentado en los últimos años.
“Lo que sucede es que ahora se está haciendo lucha acrobática para suplir la falta de peso y estatura y llegarle al público”, sostiene.
Respecto a las lesiones, el luchador profesional menciona que tiene cuatro operaciones en las dos rodillas; injerto en los tendones y reconstrucción en ambas piernas.
“Es el peligro que uno corre. Aunque uno está aquí porque le gusta y, en lo personal, me hace falta el aplauso del público, no porque esté pidiendo limosna o esté arrastrando la toalla. Yo no estoy aquí por necesidad económica”, insiste.
Canek refiere que la lucha libre exige una dedicación de tiempo completo, al igual que una licenciatura o incluso un doctorado. Sobre el circuito independiente, afirma que la diferencia salarial entre un profesional y un amateur puede llegar a ser abismal, dependiendo de las aptitudes y de los promotores.
Sin un censo oficial
En 2016, el Senado declaró el 21 de septiembre como Día Nacional de la Lucha Libre y del Luchador Profesional Mexicano. Mientras que en la Ciudad de México, la lucha libre fue declarada patrimonio cultural intangible y popular por la Secretaría de Cultura en 2018.
A pesar de la importancia que tiene la lucha libre en México, existen escasas investigaciones o estudios a profundidad sobre este sector. De hecho no hay un censo exacto sobre cuántos luchadores profesionales o independientes trabajan en México. Un deporte que en el año 2033 estará cumpliendo 100 años de existencia.
Al respecto, José Ángel Garfias Frías, investigador de industrias creativas en la UNAM y experto de la lucha libre sostuvo que la Unidad de Investigación de este diario precisó que este auge que vive la lucha libre se debe traducir en mejores sueldos, seguro médico en mejores condiciones cuando se presenta una función.
“Siempre ha existido esta parte de la lucha libre que se encuentra en la indefensión y que muchos siguen dedicándose a este deporte por la vocación y amor que le tienen a esta disciplina”, sostuvo.
El académico relató que la lucha libre vive un proceso de globalización que ha generado una reactivación de arenas locales a lo largo de la República mexicana, algo que se debería aprovecharse y extenderse como patrimonio cultural de la humanidad.
“La lucha libre como una denominación de origen, es decir, que está en el adn mexicano. Hoy en día hay que combinar los estilos de lucha. De hacer más comercial la lucha libre”, recalcó.